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sábado

La última sinfonía antes de comer- Sábado

Sábado- Postre- Volcán de chocolate con frutos rojos.

El sol entraba por cada rendija de la persiana en la habitación de Agustina. Yacía allí, su cuerpo desnudo tapado débilmente por la sabana en una pierna. Su éxtasis de la noche le provocó un sueño profundo.
Al abrir los ojos, se dio cuenta que estaba sola en la cama. De repente, un sonido ensordecedor la aturdió. Era el celular en su mesa de luz que vibraba. Se acercó y observo, un mensaje de quien ahora habia agendado como "Alan Santorini". Este decía:
"Perdón por irme antes nena. Tenia que entrar temprano al trabajo. Tengo que hablar con vos esta noche....
Voy a terminar muy tarde. Pero llegaré al postre..te traeré algo del resto.
Besos. Alan."
Agustina se sorprendio por aquello. Que hizo mal anoche?. Estará en pareja Alan?. Porque no recalcó algo de anoche?. Se le hacia un nudo en la garganta de tantas preguntas.
Se levantó y se dio una ducha fría en silencio. El repiqueteo del agua fría en su cuerpo, la ponía cada vez más distante de aquella noche de calor, placer y amor con Alan.
Salio de allí, y se sentó en una silla de la isla de marmol negro frente a su cocina. Allí se quedó, mirando el lugar donde horas atrás estuvo su sonriente cocinero, preparando el plato más especial para él. De que quería hablar con ella?.
Trató de respirar profundo, y se levantó de la silla a desayunar. Puso en su celular un compilado de Frederic Chopin, para despejar su mente y oír solo las dulces notas del instrumento que más amo y ama, el piano.
Al terminar de desayunar, se fue a acostar a su sillón frente a su ventana. Junto sus rodillas, y allí con una expresión seria se quedó hasta que era la hora de almorzar. El celular dejó de sonar música y el silencio reino.
Agustina se saltó el almuerzo, su garganta no daba más de preguntas. Fue como subir a la montaña rusa, y bajar al instante con solo ese mensaje misterioso. Se levantó del sillón y fue nuevamente a acostarse. Se puso su auriculares, y dejó que Chopin la relaje hasta la noche.
Llegando la noche, se despertó por la alarma que le había colocado al celular. Se levantó, y se puso un jean azul y una remera manga corta borravino que le dejaba descubierta su panza. Se puso sandalias, y se dirigió a la cocina para intentar comer algo, ya que se había salteado el almuerzo.
Encontró una pizza congelada a la que sacó y puso en el horno mientras tanto, se dirigiría al baño a peinarse. Omitió el maquillaje, y siguió de largo con su expresión seria hacia su sillón hasta que este su comida.
Comió dos porciones y eso fue toda su cena. No podía creer que ese mensaje la hubiera nublado todo el dia. Se acercó a su piano, y en la espera comenzó a interpretar balada no.1 en G menor, OP 23 de Chopin.
Se tomó su tiempo de hacer sonar cada nota, y se dejó llevar por sus manos en un vaivén como una pluma acariciando la tecla. En el momento en que el ritmo aumentaba, vibro el celular de Agustina sobre el piano. Era Alan, quien pedía que ella bajará a abrirle.
Agustina se levantó y fue a su búsqueda. Ambos volvieron a  entrar al departamento en silencio. Ella se sentó en la isla, y el fue a dejar el postre que había traído del resto en la cocina.
El se quedó mirándola con una expresión triste y bajando la mirada le dijo:
- Lamento no haber dicho todo de mi. Pero me gustaste desde el primer día que entraste al resto. Y ayer fue increíble....
Pero, la verdad es que. Mañana me voy a Francia. Hace un mes, conseguí entrar a una prueba para un restaurante muy conocido en París.
No puedo creer que te conocí tan tarde... Sos una mujer increible. Y me atraes al instante.
Agustina dejó fluir todas sus preguntas de la garganta, y largó una pequeña lágrima. Débilmente, con la cabeza baja contestó:
- Felicidades. Seguro vas a entrar, tenes el don especial. Sos un gran chef.
Alan tomó la mano de agustina que no subió la vista, y le dijo:
-Tengo dos grandes oportunidades en mi vida. Vos y ese viaje.
La cocina siempre fue mi vida... sueno egoísta. Pero, tengo este sueño hace mucho. Y quiero cumplirlo...
Agustina volvió a soltar una nueva lágrima, apretando su mano a la de el y mirando su cara, le respondió:
- Yo quiero que seas feliz haciendo lo que amas. Y tenes que mostrar ese don a muchos más.
Alan se acercó a su cara y le dio un beso en su boca, allí le susurro al oído:
- No hay mujer más increíble que vos. No te voy a olvidar nunca agustina.
Se alejo de ella y saco de la caja que trajo, un plato con un volcán de chocolate arriba acompañado con frutos rojos a un costado.
Le acercó un tenedor a agustina y le dijo sonriendo:
- Haces los honores?
Agustina sonrio. Y deseo en su corazón que Alan fuera feliz valla donde valla. Agarro el tenedor y abrió el volcán.
De allí, broto el espectaculo de un chocolate espeso de un exterior de masa blanda. Agustina comió ese chocolate espeso que le quedó en el tenedor. Sintió una dulzura en ese chocolate que no había sentido en todo el día, desde que leyó ese mensaje de alan.
Se miraron ambos un instante , y Alan dijo:
-No me gustan las despedidas.
Y agustina respondió al instante:
-Que no sea una despedida entonces. Que sea una noche más.
Y en ese instante, agustina puso un dedo sobre el chocolate y lo colocó sobre su labio superior. Y le hizo un gesto a Alan a que se acercara a ella. Ahi se produjo, el beso más dulce que ambos pudieron sentir.
Agustina lo alejo para sacar su remera y deja entrever un corpiño violeta con encaje. Ahí, tomó un poco más de chocolate con su dedo, y lo colocó en un borde de su pecho.
Le levantó de allí, y haciendo señas con el dedo hacia alan se dirigió a la habitación. Allí se produjo, lo de la noche anterior. Por lo que, no fue una despedida para ambos.


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